Guasacaca y empanadas  para recuperar a Venezuela.

Una marca de sello venezolano en la historia gustativa de nuestro país, son las empanadas.

Unas empanadas son un premio que nos damos en Venezuela, porque nos gusta consentirnos mucho, porque resuelven un desayuno, de los chamos o el de uno y porque si, son sabrosas y punto.

Crujientes y tibiecitas, de mechada o dominó,  las hay de “light” pollito o un playero cazón.

No solo de lunes a viernes, rapidito y apurados nos comemos las empanadas, también son un premio que se disfrutan con  la calma que caracteriza los fines de semana.

A pesar de las circunstancias siempre se puede, aunque sea, una empanadita para comenzar el día, y un país que come empanadas es un país feliz, pero sobre todo, un país que come empanadas es un país con un poderoso y civilizado futuro por venir. Y les explico porque:

Cuando usted llega a un kiosko de empanadas que a pesar de la crisis siempre está atiborrado (esperanza), usted jamás verá empujones ni insultos y todos sin excepción recibirán su pedido más temprano que tarde (justicia).

Una vez usted tiene su platico de empanadas  es donde comienza el acto de mayor acuerdo social y civilidad como código no escrito, pero de respeto cuasi-sacramental: el uso y disfrute de las guasacacas o salsas de ajo (derechos colectivos).

Todos sabemos, que venezolano que se respete come la empanada al ritmo de “mordisco-salsa/ mordisco-salsa” y todos hemos vivido este grandioso momento de comer empanada y pasarnos los “teteros”, con una sincronía y respeto al prójimo que haría palidecer de envidia a suizos y japoneses.

Usted pide la salsa y una vez corona su empanada observa a los comensales en una mirada solidaria para pasarle la salsa, que nadie se quede sin guasacaca, así que….déjela ir confiado, que antes del próximo mordisco la salsa regresará a usted, es una lección que nadie enseñó pero que todos sabemos, es la genética venezolana que siempre nos unió, una memoria gustativa, sin color político, fraterna, sana y de amor al venezolano, al que no conoces pero es de los tuyos.

Y como en esta verdadera democracia que es comer empanadas, hacemos gala de los valores inculcados desde casa, donde nos enseñaron el respeto a los mayores, porque venezolano que se respeta tiene un abuelo o abuela a quien acudir para que nos saque de dudas y nos bendiga con sus consejos. Así que la próxima vez que este comiendo empanadas fíjese como la gente se dirige al que tiene la sabiduría, ese señor que solo le pone picante a su empanada y sobre todo fíjese el respeto con que se le pide que nos ilumine – “Maestro, ¿ pica mucho?”.

Recuerde  que cuando coma una doradita, crujiente y dulcita empanada, siéntase orgulloso de lo que fuimos y lo que seremos y sepa que si se puede, que este país lo recuperamos porque tenemos con qué.

 

HRC 29/11/2018.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s